• El Real Cariño

Violencia: inicio y final

«Para que la conducta violenta sea posible tiene que darse una condición: la existencia de un cierto desequilibrio de poder...»
Jorge Corsi

Por mucho tiempo se pensaba que la violencia era algo que pertenecía por derecho al hombre; hoy en día, gracias a científicos que se han dedicado a estudiar la conducta del agresor y la dinámica que se vive donde existe violencia, han podido determinar que la misma es algo que se aprende en casa.

Como siempre decimos los terapeutas familiares: en casa inicia todo; desde la forma de expresar afecto, las formas de vincularnos, y hasta la forma enfermiza de querer controlar e imponer nuestro criterio sobre el pensar de otra persona.

Muchos creen que la violencia ha ido en aumento, y en realidad lo que ha ocurrido es que ya las mujeres no se quedan calladas ante una situación de maltrato. Sé que aún no puedo generalizar, pero espero que en un buen tiempo toda mujer entienda que en una relación de pareja debe existir igualdad y equidad.

Han sido muchos los factores que llevan a que una mujer por largo tiempo, sostenga una relación de violencia y uno de estos es haber vivido en casa maltratos parecidos entre sus padres, como también el pensar que el hacer las cosas bien ante la pareja hará que se calme y le permitirá vivir la historia de amor que tanto ha soñado.

Aún muchas mujeres creemos que necesitamos de un hombre para sentirnos completas y ese es un gran fallo, lo que se necesita es valor propio, autenticidad para saber a quién elegir a la hora de dar el paso. Aunque el tener una sana autoestima no sea nuestro único escudo, pues muchos agresores van poco a poco destruyendo la identidad de la mujer como forma de controlar todo lo que hace y piensa.

La violencia es una epidemia que poco a poco iremos erradicando, pero para eso, necesitamos la voluntad de hombres y mujeres para criar a los hijos desde los buenos tratos, y a enseñarlos a respetar las diferencias sin la necesidad de agredir o controlar.

He visto muchas parejas lograr un cambio positivo, pero es un esfuerzo de dos, donde buscamos un bien común. Debemos seguir fomentando una masculinidad positiva, un trabajo de dos, entre dos y resultados para dos, pues entonces sería en vano todo el esfuerzo.

«Esta ansia irracional de dominio, de control y de poder sobre la otra persona es la fuerza principal que alimenta la violencia doméstica entre las parejas».

L. Rojas Marcos.

Autor:

Lcda. Ana Simó

  • Psicóloga Clínica
  • Terapeuta sexual, de pareja y familiar