¿Por qué mi hijo hace rabietas?

En la consulta es muy frecuente encontrar padres que se pregunten «¿Por qué mi hijo hace rabietas?». Automáticamente procedemos a preguntar «Y usted, ¿cómo responde a las rabietas de su hijo?». La respuesta que den estará orientada a la identificación  de la génesis de la situación. Procurar identificar el modelo de disciplina de los padres y la relación que tiene con los hijos son ejes ordenadores del proceso para hacer una buena intervención. 

La disciplina tiene que ver mucho con aquello que los padres buscan de sus hijos,  el lograr desarrollar  un nivel de cooperación y una actitud de hacer lo correcto, conseguir que el cerebro tenga orden y un sentido de respeto. La disciplina ayuda a corregir una conducta, pero cuando no se aplica de forma correcta, puede alterar el desarrollo integral de los hijos.

Tradicionalmente, las rabietas u otro tipo de conductas negativas se han corregido con castigos físicos o amenazas, pero se ha comprobado que no ayudan en nada. Los padres deben considerar que cada hijo es diferente y tienen estilos y necesidades diferentes, por lo que se debe procurar tener una relación sana y clara con ellos.  Recomendamos a los padres no agregar caos a las rabietas de los hijos,  buscar conectar y redirigir la atención cuando se presente la situación. Esta actitud no es para doblegar la autoridad suya, más bien es para posicionarlos en actitud de control y autoridad. 

Los hijos necesitan recursos suficientes para afrontar las situaciones que se les presenten, lograr tener una especie de brújula interna que les permitan autorregularse. Se debe entender que la conducta desadaptada es normal que se presente y en muchos casos con las rabietas, pero la expansión es una señal de falta de control. La onda expansiva que se presenta luego el enojo lleva a muchos padres a castigar de forma violenta, lo cual es un error.  Los mensajes que se trasmiten deben ser basados en la corrección de las rabietas y no el maltratar al hijo. 

La disciplina no es una camisa de fuerza, la disciplina busca orientar a los hijos en modelos de conductas y pensamientos regulados, la meta de los padres es hacer que sean los propios hijos quienes se autorregulen. 

Para disciplinar se recomienda considerar la edad, el desarrollo y el temperamento particular de cada uno. Además, motivamos a los padres para que  aprendan a conectarse con los hijos, pues esto lo ayudan a expresar sus sentimientos en formas más sana.

Autor: Ivonne Guzmán Psicóloga clínica y terapeuta familiar

Notas de prensa