Práctica de crianza positiva, luego del divorcio.

Garantizar a los hijos el cuidado y la protección, considerando las necesidades de su desarrollo aumenta la probabilidad de que puedan ir adquiriendo recursos emocionales para superar el dolor del divorcio.

Ante el divorcio los padres deben considerar que el afecto, la disciplina, el apoyo y la comunicación positiva, entre padres e hijos, sería una de las claves para adaptarse y logara superarlo.

Existen factores estresantes que acompañan a los hijos luego del divorcio (mudanzas, inestabilidad en el estado de humor de los padres, desajustes económicos, dificultades emocionales, negación de la separación de los progenitores, entre otros), esto afectan negativamente la calidad de las relaciones y su nivel para adaptarse al nuevo esquema de relación de los padres. Se debe considerar, que estos factores se van a reflejar tanto dentro como fuera de la familia, y que los hijos en su nivel de vulnerabilidad, adquieren conductas disruptivas o desreguladas, y que se expresen en la escuela y con los grupos de iguales.

Es recomendable que ambos padres independientemente del divorcio puedan mantener los vínculos cercanos con los hijos, y considerar que las prácticas de crianzas, se ajusten a las necesidades de la etapa por la que atraviesan. Las atenciones de los hijos cuando están en la infancia, ameritan mayor protección que los adolescentes, quienes necesitan que le expliquen el porqué de las cosas. Hacer que el divorcio de los padres impacte lo menos posible la vida de los hijos, para evitar enfrentar los riesgos que alteren el bienestar psicológico es un riesgo
para todos los padres.

Notas de prensa