La cara humana y desconocida del deseo sexual masculino

Imagina que tu novio o esposo te dice que esta noche no tiene deseos de tener intimidad sexual contigo. ¿Qué es lo primero que te cruza por la cabeza? Posiblemente pensamientos de baja valía propia (“¿será que no soy una mujer atractiva o suficiente para él?”), que cuestionen la masculinidad de tu pareja (“ese no es un hombre de verdad”) o relacionadas a la sospecha de una posible infidelidad (“eso fue que resolvió en la calle con otra”). Pero… ¿has pensado que simplemente tu pareja no tiene deseo sexual y que está en su derecho de rechazar amablemente una propuesta?

Este tipo de escenario sucede más a menudo de lo que podamos imaginar. Así como las mujeres tenemos expectativas impuestas por la sociedad por el simple hecho de ser mujer, los hombres también las tienen y el peso es mayor cuando hablamos sobre uno de los ejes principales del ser humano: su sexualidad. Los roles género y las expectativas que se desarrollan a partir de ésta afectan la manera en que un ser humano se relaciona consigo mismo y con su entorno, incluyendo la esfera sexual. Estos papeles que definen nuestras actuaciones se aprenden a temprana edad y suelen determinar el curso de nuestra vida.

Ahora… ¿en algún momento has cuestionado el guión escrito y vendido a los hombres? Aquí te compartimos algunos:

– Los hombres solo pueden expresar emociones asociadas a la “verdadera” masculinidad (enojo, ira).
– El hombre siempre va a tener deseo sexual y estará en su mejor disposición de tener relaciones sexuales.
– El hombre siempre tendrá la iniciativa de proponer tener intimidad sexual y emplea un rol activo en la misma.
– Todo contacto físico tiene que terminar en sexo.
– La presencia o ausencia de una erección determina su masculinidad.
– Durante la relación sexual, lo que cuenta es el rendimiento.

¿Qué mensaje les estamos dejando a los hombres? ¿Has pensado en cómo estas exigencias afectan al hombre, tus encuentros sexuales y tu relación de pareja cómo tal? Estas suposiciones refuerzan la masculinidad tóxica en nuestra sociedad. Es importante empezar a reconocer y normalizar que el hombre puede indicar en ocasiones tener bajo deseo sexual, tiene el derecho de rechazar encuentros sexuales, puede perder la erección en un momento dado, pueda interiorizar que la ausencia de orgasmo no determina que tan satisfactorio fue para él un encuentro sexual, entre otras situaciones relacionadas a la sexualidad. Lo más importante es que nada de esto define la valía de una persona y su esencia como tal.

Queremos hombres libres de sentirse vulnerables y que puedan conectar con sus necesidades básicas y sus emociones; hombres que puedan comunicar abiertamente su sentir sin sentirse juzgados, menospreciados y sin que pongan en duda su masculinidad. Cambiemos nuestro diálogo, cambiemos nuestras expectativas.

Autor: Yasmeen Carolina Guzmán Chomali, Psicóloga Clínica, especialista en protección de la niñez y la adolescencia, sexología y terapia de pareja

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